El testamento de Genoveva :

“Mi testamento:

-Mis bienes son: un departamento  sito en la Capital Federal, calle Juncal 1330 P.baja A.
-Una isla en el Delta (partido de San Fernando) ubicada en el arroyo Felicaria de 38 hectáreas con un chalet y dos casas más.
No tengo dinero en efectivo.
Venta del departamento y todo su contenido: muebles, objetos de arte, etc.

De esa venta quiero que se aparte a favor de la Señorita Rosa Rodríguez la suma de veinte mil pesos ($ 20.000.- m/n).
Vive en la calle Libertador1144, Piso 4 Leta C.

En favor de la Señora María Antonieta Roddier de Durruty  la suma de cuarenta mil pesos ($ 40.000.- m/n). Vive en la Calle Warnes 1275 en el pueblo de Florida, Provincia de Buenos Aires.

En  favor de la Señorita Elvira Guidi la suma de cuarenta mil pesos ($ 40.000.- m/n) que vive en mi isla en el arroyo Felicaria nombrado más arriba.
Esas donaciones serán libres de gastos.

El remanente de esas ventas, cumplidas las obligaciones del fisco y otros gastos, quedará a favor de la Señora Cecile Matley, mi hermana que reside en Inglaterra –23 Forest Hill road, East Dulwich, London S.E. 22-

En cuanto a la propiedad del Arroyo Felicaria, deseo favorecer dos personas:
Al Señor Juan Guidi mi encargado de ella, que la atendió desde su principio en 1930 y al Señor Amadeo Anselmi que trabaja en mi quinta desde cerca de quince años en calidad de peón y jardinero.

Esos beneficios deben otorgarse en las siguientes formas:
Quiero favorecer a Juan Guidi con el usufructo de la explotación en la parte “quinta” tanto madera como frutales durante quince años (15) en las 2/3 partes y luego el usufructo total de la producción de la quinta hasta su fallecimiento no extendiéndose ese beneficio a ninguno de sus allegados.

También durante quince años quiero favorecer a Amadeo Anselmi con una tercera parte del usufructo o sea la producción de la explotación de la quinta tanto de madera como de frutales.

Tanto Juan Guidi como Amadeo Anselmi seguirán ocupando las casas respectivas como lo han hecho hasta ahora.

Si alguna desinteligencia surgiera entre ellos por cuestiones de trabajo o sea en la explotación que siempre deberá dirigir o mandar el Señor Juan Guidi, nombro al Dr. Carlos Cisneros al cual deberán recurrir para subsanar sus diferencias.
En cuanto al chalet de la misma propiedad como toda la parte del jardín donde está edificado así como la parte trasera donde hay un quiosco quiero destinar ese lugar para dos fines:
1º Una sala de primeros auxilios que llevará el nombre de Absalón Rojas  en recuerdo de mi esposo que mucho quiso a Los Isleños.
2º Una pequeña biblioteca pública que ya tendría como base los libros existentes en el chalet. Deseo que lleve el nombre de Santa Genoveva en recuerdo de la patrona de París, mi ciudad natal.

Dejo encargado al Señor Juan Guidi la responsabilidad de hacer las gestiones para que mi donación del terreno incluyendo el Chalet y la parte comprendiendo el quiosco sea aceptada por las autoridades correspondientes, haciéndose asesorar por el Doctor Carlos Cisneros, si fuera necesario.

Los primeros gastos que exigirán las instalaciones de estos dos beneficios podrán ser costeadas por la venta de los muebles existentes en el chalet que se podrá efectuar en subasta pública y judicial; para eso también ruego al Doctor Carlos Cisneros que sea de árbitro si alguna dificultad surgiera, en recuerdo de su amigo Absalón Rojas.

Al producirse el fallecimiento del Señor Juan Guidi, la producción de la explotación tanto en madera como en fruta será a total beneficio de la Sala de Primeros Auxilios como así también para la Biblioteca Popular, salvo si el señor Juan Guidi resolviera retirarse antes, dejando el beneficio a esas entidades.

Esta propiedad de 38 hectáreas debe quedar para siempre íntegra no pudiendo jamás ni venderla totalmente ni parcialmente.
Deberán ser trabajadas esas tierras para suplir los gastos de la Sala de Primeros Auxilios y Biblioteca a favor de Los Isleños.

Encargo a mi amiga la Señora María Antonieta Roddier de Durruty la tarea de seleccionar entre mis papeles lo estrictamente necesario de un valor afectivo y hacerlo llegar a mi hermana en Inglaterra. Destruir todo los demás.
Quedará también en su poder mi ropa y objetos personales.

No pudiendo descansar junto a los míos en París, deseo que mis restos sean cremados y esparcidos sus cenizas en la tierra de mi isla.
Mi entierro  será de la categoría  más pobre.

Para que se cumpla todo lo más arriba escrito, que eso es mi voluntad, nombro al Doctor Carlos Cisneros, mi albacea juntamente con el Doctor Nerio Rojas, mi cuñado.

Germana Genoveva Agripina Lattuga de Rojas que firma Genoveva L. de Rojas.
Buenos Aires, 15 de Abril de 1958.

P.D.  A los varios días de redactado mi testamento más arriba escrito, reitero que es la fiel expresión de mi voluntad, en todo y por todo, quiero agregar únicamente que deseo que sea el Doctor Nerio Rojas, hermano de mi marido y como tal, dé la solución en todas las dificultades que pudieran surgir por mi ignorancia de ciertas exigencias jurídicas.

No tengo ninguna deuda personal.
Nada más. Genoveva L. De Rojas
Buenos Aires, Lunes 21 de abril de 1958, 7 horas”.

24 de abril: Genoveva escribe una carta a su albacea el Dr. Carlos Cisneros

Jueves 22 horas.
Estimado Doctor y amigo.

Como estoy seriamente enferma desde algún tiempo creo necesario poner mis cosas en orden por cualquier eventualidad.

He redactado un borrador expresando mi voluntad, de cómo quisiera que se distribuyeran mis bienes en cuanto se produzca mi fallecimiento.

Sabiendo la estimación que tenía Absalón por usted nuevamente me atrevo a poner su capacidad y bondad a contribución.

No tengo la menor idea de cómo se redacta un testamento pero sé de mis deseos y así los he expresado. Hágalos cumplir en cuanto sea posible.

Claro es que esto no es más que un borrador y espero tener tiempo para firmarlo copiado en limpio pero si no sucediera así, deseo que este borrador sea tratado como la expresión firme de mis últimas voluntados.

Recuerdos afectuosos a sus señora. Muy cordialmente a usted.
Genoveva L. de Rojas

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