Nuestra Historia:
La historia de nuestra Biblioteca comenzó a nacer cuando Germana Genoveva Agripina Lattuga, esposa de Absalón Rojas redacta su propio testamento.
Con fecha 1º de abril de 1958 lega sus 38 hectáreas en el arroyo Felicaria – Segunda Sección de Islas del Delta – Partido de San Fernando – Buenos Aires para cumplir con su sueño: ayudar a los isleños, en lo que respecta a la salud y la cultura.
Su fallecimiento se produce un mes después, el 1° de Mayo.
Genoveva destina su tierra para el establecimiento de una Sala de Primeros Auxilios “…que se llamará Absalón Rojas en recuerdo de mi esposo quien tanto amó a los isleños” y una Biblioteca Pública “…que llevará el nombre de Santa Genoveva en honor a la patrona de París mi ciudad natal.
De la última voluntad de Genoveva surge la necesidad de constituir la Sociedad de Fomento Vecinal Arroyo Felicaria.
Así fue que se reunieron los vecinos isleños del arroyo Felicaria y aledaños encabezados por la Srta. Marjorie Clements, y a puro fervor, le dieron forma a una nueva organización.
El objetivo inicial fue cumplir con el testamento y llevar adelante el sueño de todos: mejorar la calidad de vida de los vecinos instalando la Sala de Primeros Auxilios y la Biblioteca.
Así fue que el 1° de Octubre se fundó la Sociedad de Fomento Vecinal Arroyo Felicaria.
Poco tiempo después se fue transformando la casa de Genoveva en una Sala de Primeros Auxilios, en cuya sala de espera se le fue dando forma a la biblioteca. Los primeros libros fueron los que habían pertenecido a Genoveva, muchos de ellos en francés, y muchos de gran valor, firmados por el escritor-historiador Ricardo Rojas, hermano de Absalón.
Marjorie Clements, la presidente de la Institución junto a sus sobrinas Sonia y Victoria y Liana hicieron el inventario de todo el material. Los libros fueron colocados en las vitrinas de la casa (las que hoy conservamos en nuestra biblioteca).
Dicen que en la glorieta que hay en el jardín pasaba Genoveva horas leyendo a resguardo de los mosquitos.
Amadeo Anselmi (tesorero de la Sociedad de Fomento), a cargo de la sala y la biblioteca que conoció muy bien a Genoveva, y para quien ese era un lugar casi sagrado un día decidió que los libros no se tocarían más. La razón fue que médicos que trabajaban en la sala habían robado varios.
Así fue que la biblioteca se convirtió en casi un museo.
La Sociedad de Fomento dedicó, entonces toda su energía al mantenimiento y funcionamiento de la sala.
Muchos años después Marjorie Clements entregó la posta, con toda su confianza, a “los jóvenes” y así fue que en el `96 se renovó gran parte de la Comisión Directiva.
En 1999 cambió la razón social de nuestra Institución y pasó a ser Sociedad de Fomento Vecinal Arroyo Felicaria y Biblioteca Popular Santa Genoveva.
A partir de entonces transformamos la pequeña biblioteca en una pujante institución de nuestro querido delta, y año a año fuimos consiguiendo ser reconocidos no solo por los municipios locales y vecinos, sino también por innumerables instituciones que se solidarizaron con nuestra causa.
Uno de nuestros orgullos es haber gestionado el apoyo de la Nación a través de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) y de la Provincia a través de la Dirección Provincial de Bibliotecas Públicas y Especiales.
Hoy, estamos orgullosos de formar parte activa de la CONABIP (www.conabip.org.ar) y de ser una de las bibliotecas más reconocidas en todo el país, tanto por nuestra particularidad geográfica como también por la forma en que distribuimos nuestros libros y llegamos a nuestros lectores; siempre a través del agua.