Fue el sábado 17 de Julio que nos fuimos para el Miní.El viernes nos juntamos en el Club Felicaria nuestra casa, el lugar que vio nacer al Grupo de Teatro Popular Arroyo Felicaria que más que un grupo un equipo, un gran equipo.
Varios vinieron desde Tigre y otros del arroyo. La mañana estaba blanca de helada y nosotros chochos. Estábamos siendo parte de algo nuevo, intenso, y sorprendidos de esa garra que nos empuja.
La Genoveva amarrada al muelle se iba llenando hasta el tope, que cables, que tachos de luz, que los parlantes y las computadoras, que el proyector, un generador por las dudas, que las cortinas para oscurecer el salón y el carro con su bote, la elegidora de naranjas, las fotos de los actores, que el muelle desarmado y también artesanías y termos para el mate. Todo, todo estábamos llevando, nos mudábamos.
La Genoveva iba secundada por una canoa y un bote con fuera de borda, con más cosas y varios actores rumbo al Club Motonáutico Argentino. Dejábamos el Felicaria hacia los bajos del Temor para remontar el Chaná hasta el Paraná Miní.
Ese viernes nos dedicamos a armar el escenario, ramas verdes de ligustro, cortadera, yuyos del monte, ramas secas de plátanos.
El equipo de la biblioteca a full, esta vez con nuevos colaboradores. Uno trepado a la escalera montaba las luces bajo la supervisión de nuestro presi que estaba como siempre, en todo. Jesica instalaba el equipo de audio. Todo debía esta a punto. Algunos se quedaron a dormir y otros volvimos al Felicaria.El sábado armaríamos nuestra propia cultura la de los miembros del grupo, en el parque al borde del río: grandes cuadros pintados al acrílico con paisajes isleños, artesanías (bolsos tejidos al crochet, cestos de mimbre, velas y lápices de tronco, nueces, sandalias, sombreros y cinturones, miel, propóleo y polen), una exposición de fotos de personajes “venidos” como muchos de nosotros que eligieron este lugar para vivir, y una nueva perlita de la biblioteca: la exposición de la primera producción del Taller de Luthería, un bombo legûero.A las 13 llegaba la lancha repleta de gente. Primero fue la visita a la iglesia de frente al club, y luego un paseo por lo que mostrábamos allí al borde del agua. Luego un asadito en el restaurante y a las 15 el Ojo del Río. Todo ocurrió sobre ruedas y nuestro teatro, maravilloso. Fue una muy buena función. Después vendrían los documentales: “Reflejos”, realización de estudiantes de la FADU en la que alumnos de la Escuela del Arroyo Borches con cámara en mano filmaron sus propios hogares y “El Ojo del Río, teatro popular” producido por 5 adolescentes del Taller de Cine de nuestra biblioteca. Después vendrían los músicos “Caribe Sur” y “Taller de Sikuris del IUNA”.
“Cultura Delta” fue una perla y era nuestra.
Después volvimos navegando con la claridad que daba la noche nublada, unos en la Genoveva y otros en sus canoas.
Estábamos muy felices, la tarea estaba cumplida.